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El 17 de octubre de 1953, después de un largo proceso de lucha que inició a finales del siglo XIX, se concedió a las mujeres el derecho a votar y ser votadas a cargos de elección popular en México. Pasaron décadas para que ocuparan un lugar en la vida pública, para la toma de decisiones o lo que eso signifique, en la representación de la democracia del Sistema Político Mexicano.
Fue hasta el 2012 con Josefina Vázquez Mota, que se dio la primera candidatura para una mujer para elecciones presidenciales, sin embargo, lo que pudo haber sido un gran avance en temas de igualdad, quedó lejos de ser un símbolo de la lucha por la equidad de los derechos de las mujeres.
Seis años después, en el 2018, hubo un retroceso de representación, cuando se dio la precandidatura de María de Jesús Patricio Martínez, mejor conocida como “Marichuy”, una mujer indígena que no solo se enfrentaba al reto de la defensa por la igualdad, sino también al reto de la defensa de los derechos y la autonomía de los pueblos originarios.
A pesar de ello, Marichuy no logró aparecer en la boleta electoral, lo que sin duda pone sobre la mesa la crítica a una sociedad mexicana que diariamente se enfrenta a discursos racistas y machistas, herencia de un sistema con el cual hemos sido educadas y educados en nuestro país.
Sin embargo, con la Reforma Constitucional del 2019 de paridad de género, crecieron las oportunidades para pensar en una mujer en la silla presidencial: Claudia Sheinbaum o Xóchitl Gálvez, sea cual fuere la ganadora, se sumaría a las 25 mujeres que ocupan el mando de un país.
Se concede a la Reforma con el llamado #ParidadEnTodo, un gran paso para la participación incluyente en cuestión de género, pero debemos asegurar que existe y vivimos la igualdad cuando se presenta en todos los aspectos: políticos, culturales y sociales.
En este sentido, ¿podemos hablar de justa igualdad entre mujeres y hombres? Mi respuesta es no, ya que aún existen prácticas y discursos de exclusión en contra de las mujeres.
Asimismo, el número de presidentas y primeras ministras sólo representa, aproximadamente, el 6% a nivel global.
EL 2 DE JUNIO DEL 2024 PASARÁ A LA HISTORIA POR TENER A LA PRIMERA MUJER PRESIDENTA DE MÉXICO.
¿Será el 2 de junio del 2024 un día histórico? La respuesta es obvia, será un día que pasará a la historia por llevar a la silla presidencial a la PRIMERA MUJER PRESIDENTA DE MÉXICO.
¿Claudia o Xóchitl? El escenario aún está en movimiento, la triunfadora se irá definiendo en el camino de las campañas electorales, pero sin duda tendrá la obligación de convertirse en un ícono de la lucha y representación de la igualdad por la defensa y protección de los derechos de la mujer.
AÚN EXISTEN PRÁCTICAS Y DISCURSOS DE EXCLUSIÓN EN CONTRA DE LAS MUJERES.