EDITORIAL
DINÁMICA EMPRESARIAL

Carta al lector

Por: Dinámica Empresarial

Con la reciente entrada en vigor de un paquete de reformas a 17 leyes federales en materia de igualdad sustantiva, México está apostando por avanzar hacia la consolidación de la equidad de género. Estos cambios —que armonizan protocolos en los tres órdenes de gobierno, instituciones, corporaciones y la sociedad civil—, buscan que el ejercicio de los derechos humanos, especialmente de las mujeres, no sólo sea una declaración formal, sino una realidad material aplicable en la práctica.

Aunque la definición de nuevas estructuras en el marco legal es un gran avance —toda vez que brinda lineamientos sobre la dirección que se debe tomar—, se enfrenta a una realidad estructural que continúa segregando al género femenino en muchos ámbitos. A nivel corporativo, erradicar la violencia de género, eliminar la brecha salarial y ampliar la representación femenina en consejos de administración son apenas ejemplos de temas que siguen en deuda para lograr el tan nombrado equilibrio.

La reflexión no es subjetiva. Datos de la OCDE confirman que el espacio para el liderazgo femenino aún es limitado, sobre todo en México, que registra la menor participación de mujeres en consejos de administración de América Latina, con apenas un 14 por ciento.

Además, el Foro Económico Mundial señala que, de avanzar al ritmo actual, ¡tomaría 152 años cerrar la brecha en oportunidades económicas y laborales!

Una de las principales razones por las que millones de mujeres no logran integrarse plenamente al mercado es la carga desproporcionada en cuidados del hogar, pues según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), el 76 por ciento del trabajo de cuidados no remunerado recae sobre las mujeres, limitando sus ingresos e incrementando el riesgo de pobreza en la vejez.

Si se lograran romper estas barreras, el beneficio no sería exclusivo de ellas, sino colectivo y hasta nacional: se estima que elevar la participación económica femenina al promedio de la OCDE podría aumentar el PIB en 6.9 billones de pesos para el 2035. Este panorama abre la puerta a una interrogante: ¿cambiar las normas en documento es suficiente para transformar la cultura y sociedad?

Para responder a esta pregunta, en esta edición reunimos a diversas voces que analizan la igualdad sustantiva más allá de la “equidad”, explorando los retos estructurales, culturales y económicos que aún persisten, así como las acciones necesarias para convertir los avances legales en transformaciones reales.

Atentamente
Dinámica Empresarial