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Educación, impulso necesario para más mujeres inventoras

Por: Sandra Georgina Martínez Villanueva
Abogada especializada en Propiedad Intelectual, con 20 años de experiencia. Socia fundadora en Tafoya Martínez Propiedad Intelectual.

Aunque la participación femenina en la innovación ha enfrentado obstáculos sociales y culturales, su reconocimiento legal nunca las ha excluido de forma explícita. De hecho, en el último medio siglo su incursión ha crecido de manera notable.

Si bien su visibilidad ha sido menor en comparación con la de los hombres, la propiedad intelectual (PI) no ha sido ajena a las contribuciones de las mujeres. Figuras como Marie Curie, Hedy Lamarr —quien, además de actriz, desarrolló innovaciones tecnológicas—, Mary Anderson y Amanda Theodosia Jones, destacaron por sus inventos y colaboraciones científicas.

Desde la invención del primer lavavajillas, en 1886, por la estadounidense Josephine Cochrane, ellas han demostrado su capacidad innovadora. En este sentido, las barreras no han radicado en el acceso a la creación intelectual en sí, sino en factores previos, como la preparación y la educación.