La cultura mexicana arrastra peculiaridades históricas que explican por qué hoy persisten sesgos discriminatorios. Durante décadas, los medios masivos de información contribuyeron a que generaciones enteras se formaran con roles de género arraigados, lo que ha normalizado prácticas que siguen permeando incluso en el ámbito laboral.
La magnitud del problema se aprecia cuando vemos que casi el 20 por ciento de las mujeres mayores de 18 años consideró haber enfrentado “mucha” discriminación al buscar empleo, de acuerdo con la Encuesta Nacional sobre Discriminación (ENADIS 2023) del INEGI.
El mismo estudio reveló que más del 23 por ciento de la población mayor de 18 años fue víctima de discriminación ese año —con mayor incidencia en mujeres— por motivos como el género, peso y estatura.