Pese a que las mujeres representan un porcentaje significativo en las micro, pequeñas y medianas empresas, persisten barreras estructurales que frenan su desarrollo.
La atracción del talento femenino se ha convertido en un factor de competitividad, particularmente para las pequeñas y medianas empresas (pymes). Estas organizaciones representan más del 90 por ciento del tejido empresarial en América Latina y son el motor del empleo; sin embargo, enfrentan retos estructurales para atraer, desarrollar y retener talento diverso.
La incorporación de mujeres en las pymes no sólo responde a una agenda de equidad, sino que constituye una decisión empresarial con impactos directos en productividad, innovación y sostenibilidad.