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Más allá de su definición técnica, la contabilidad debe entenderse como el sistema que genera información financiera estratégica mediante el registro de las operaciones de una entidad.
En el contexto mexicano, donde la estructura empresarial está compuesta mayoritariamente por micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes), el acceso a una consultoría integral es limitado. Esto impide que muchas organizaciones aprovechen el carácter multidisciplinario de la contabilidad, el cual abarca dimensiones financieras, fiscales y jurídicas esenciales.
Aunado a lo anterior, la elevada y compleja carga administrativo-fiscal en México —considerada una de las más demandantes a nivel global—, ha provocado que las empresas la releguen a una función meramente tributaria.
Al centrarse exclusivamente en el cumplimiento de obligaciones, se ignora el valor de la información para la toma de decisiones, herramienta vital para cualquier empresario en un entorno de competencia global.