Imagen: Shutterstock
La inteligencia artificial ya influye en decisiones empresariales, lo que obliga a definir cómo usarla sin poner en riesgo la reputación, la operación y la confianza.
Aún sin saberlo del todo, muchas empresas en México ya utilizan inteligencia artificial (IA). Cada vez que el equipo de ventas usa una herramienta de CRM para predecir qué clientes están a punto de abandonar, cuando el sistema contable detecta facturas duplicadas de manera automática o cuando el servicio al cliente responde con un chatbot a las 2:00 de la madrugada, hay IA funcionando detrás de bambalinas.
El problema no es la tecnología, es que la mayoría de los líderes no tienen visibilidad sobre cómo esas herramientas toman decisiones, qué datos utilizan ni qué sucede cuando algo sale mal.
Y como la confianza de clientes, socios y reguladores es un activo tan valioso como el capital, se trata de un riesgo que no puede ignorarse.
"La gobernanza de la IA no es burocracia corporativa. Es el equivalente moderno de tener un consejo de administración que supervisa cómo se gasta el dinero de la empresa".