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Ante el debilitamiento de la actividad económica durante el primer trimestre del año, de acuerdo con el Análisis Económico del CEESP (2026), el sector corporativo ha transitado hacia modelos enfocados en la optimización de costos, la protección de márgenes y la reconfiguración de pasivos.
A este panorama se suma la corrección a la baja de cinco décimas de punto que realizó el Banco de México a su pronóstico de crecimiento del PIB para este año, el cual ahora se ubica en 1.1%, reflejando la preocupación por un menor dinamismo de la economía.
Frente a estas presiones, desarrollar una arquitectura financiera que articule el fondeo local, las plataformas de mercado y las opciones globales resulta indispensable para contar con mejores rutas de acción, como advierte la consultora PwC.
En su informe Cómo diseñar una arquitectura financiera resiliente, la firma señala que integrar adecuadamente métricas, datos y cadencias facilita la construcción de dicho diseño.
Asimismo, destaca que, en escenarios de estrés, esta disciplina contribuye a limitar la erosión de la liquidez y, en periodos de expansión, permite aprovechar oportunidades con un mejor equilibrio costo-riesgo. Con base en ello, propone una serie de recomendaciones para estructurar una arquitectura financiera más resiliente en las empresas.
Fuente: PwC