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La velocidad del cambio se ha convertido en una de las principales presiones para quienes están al frente de una organización. A la volatilidad económica y de los mercados se suman cambios tecnológicos y regulatorios, la transformación impulsada por la inteligencia artificial y nuevas expectativas de clientes y colaboradores.
Las decisiones deben tomarse con mayor rapidez, pero también resulta fundamental desarrollar la capacidad de anticiparse a los posibles cambios. Marcos como VUCA y BANI permiten identificar distintas condiciones de incertidumbre y complejidad presentes en este tipo de escenarios. Ante estas condiciones, el liderazgo adquiere mayor relevancia: mientras más ambiguo o frágil sea el entorno, mayor será la necesidad de contar con líderes capaces de tomar la iniciativa, responder a las condiciones del entorno y movilizar a las personas.
Por ello, más que concentrarse en qué decisión tomar, el líder debe preguntarse qué necesita su equipo para entender la situación, participar responsablemente y tomar mejores decisiones.