BLOG ECONOMÍA 2026 02/10/2026

Peso débil y diésel caro: la nueva amenaza inflacionaria para México

Peso débil y diésel caro: la nueva amenaza inflacionaria para México
Imagen: Dinámica Empresarial
Nora Ampudia

Dra. Nora C. Ampudia Márquez


Economista. Maestra en Docencia Económica. Doctora en Ciencias Económicas.

La inflación en México puede subir en el corto plazo por dos razones importantes: la depreciación del peso y el incremento internacional en el precio del diésel. Con respecto al peso, el dólar el día de hoy está en $18.41 pesos, ¡y subiendo!, y desde su nivel más bajo del 4 de septiembre, cuando fue de $16.86.

Así tenemos una depreciación de casi el 8% en un mes, ello se debe a que el 16 de septiembre la Reserva Federal subió su tasa de interés objetivo en 0.25 y la colocó en un rango de 3.75% y 4%, mientras que el Banco de México decidió mantener la tasa en 6.5%. Es importante destacar que la mayoría de los bancos centrales a nivel mundial incrementaron sus tasas de referencia para combatir las presiones inflacionarias.

De acuerdo con el último dato del FMI la inflación mundial se ubicó en 4.7% anual en junio, mientras que la OCDE estima un promedio del 4.1% para el G20 en 2026.

Derivado del incremento en tasas de interés de los bancos centrales, se revirtieron las operaciones de carry trade en pesos, al disminuir el diferencial entre las tasas de interés y hacer menos atractivo tomar un préstamo en una moneda de un país con una tasa de interés más baja que en México e invertirlo en México a una tasa más alta y obtener un mayor rendimiento.

Ello aumenta las presiones inflacionarias en México porque alrededor del 90% del total de nuestras importaciones son materias primas, maquinaria y equipo, y solo el 10% son producto terminado para consumo. Así la depreciación del peso va aparejada a un incremento en la inflación.

Aunado a lo anterior, tenemos que Donald Trump dijo que sigue considerando una prohibición o restricción a las exportaciones de diésel, con el objetivo de tratar de reducir su precio interno, o bien que las refinerías reduzcan voluntariamente sus exportaciones.

Lo anterior es resultado de los problemas de paso en el estrecho de Ormuz generado por la guerra con Irán, más los ataques de Ucrania a instalaciones energéticas rusas que ha reducido su capacidad de refinación, más la menor oferta procedente de China, lo que genera un déficit mundial de diésel y otros destilados del petróleo.

Estados Unidos presenta inventarios de diésel excepcionalmente bajos, porque ha elevado sus exportaciones para cubrir ese déficit mundial.

El diésel estadounidense cuesta casi 70% más que hace un año, lo que puede generar inflación importada, y si a eso se agrega la depreciación del peso, el problema será aún mayor, ya que el diésel afecta el costo del transporte de carga terrestre y ferroviario, la producción agrícola e industrial, la distribución de mercancías y de personas.

El problema para México es que somos muy dependientes de las importaciones de diésel desde Estados Unidos, de hecho, somos su principal mercado.

Aproximadamente el 38% del diésel que se consume en México es importado, y el 99% proviene de Estados Unidos, sin considerar el Huachicol Fiscal, es decir el diésel introducido irregularmente. y de acuerdo con el Observatorio Ciudadano de Energía, si incorporamos el Huachicol Fiscal la cifra sería del 44%.

Por otro lado, los inventarios mexicanos de diésel equivalen a apenas 13 días de consumo y aun cuando la restricción de exportaciones de diésel sea parcial o voluntaria nos afectaría de forma importante.

Finalmente hay que recordar que esto también está afectando las finanzas públicas debido a que Hacienda, para evitar un mayor incrementó en su precio, elevó el estímulo al IEPS del diésel del 81.5% (29 de agosto) al 100% (12 de septiembre al 2 de octubre), eso significa que la cuota efectiva de IEPS quedó en cero pesos por litro y además está dando un estímulo complementario de casi $1.19 por litro para contener el precio.

El apoyo fiscal asociado a cada litro de diésel es de $7.36 pesos de IEPS más $1.19 pesos por litro, esto es $8.55 pesos por litro.

Lo anterior significa una importante pérdida recaudatoria de $61.6 mil millones de pesos relacionados con el diésel nada más, sin contar con el estímulo a la gasolina. Sin dichos estímulos, el diésel costaría 35 pesos por litro según un análisis de PETROIntelligence.

Estas noticias nos adelantan un probable incremento en la inflación de costos y por ende un traslado a los precios al consumidor.

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