Economista. Maestra en Docencia Económica. Doctora en Ciencias Económicas.
En México está sucediendo algo curioso, por un lado, tenemos una tasa de desempleo baja del 3% (agosto 2026), que está por debajo de la tasa natural de desempleo para una economía de nuestro tamaño y que el Banco de México establece que es de aproximadamente el 3.8% de la población.
Lo anterior sería una buena noticia si no fuera porque existen otros indicadores que son preocupantes como, por ejemplo: el hecho de que, de acuerdo con la encuesta intercensal recién publicada por el INEGI, la edad mediana de la población es de 32 años, y más de la mitad de la población se encuentra en su edad más productiva económicamente hablando.
Sin embargo y a pesar de que la población en edad de trabajar de 15 años y más sigue aumentando, la tasa de participación económica se ha reducido de su nivel más alto alcanzado al primer trimestre del 2023 con un 60.24% al 59.2% al segundo trimestre de 2026.
Fuente: Nora C. Ampudia en Facebook
Esta tasa de participación económica calcula el porcentaje de la Población Económicamente Activa (PEA), con respecto al total de la población de 15 años y más. Así, a pesar de que la PEA aumentó en 1 millón 460 mil 266 personas, del segundo trimestre del 2023 al segundo trimestre de 2026, el porcentaje de la población en edad de trabajar se redujo del 60.2% al 59.1%.
Mientras que la Población No Económicamente Activa (PNEA) aumentó en mayor proporción a la PEA con 2 millones 793 mil 973 personas, esto es de un 39.8% al 40.9% en el mismo periodo. Es importante aclarar que la PNEA se divide a su vez en: disponibles para trabajar y no disponibles. Los disponibles pasaron del 13% al 11.5% y los no disponibles de 87% al 89%.
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En este último punto hay que aclarar que los no económicamente activos son aquellos que, aunque tienen edad de trabajar no lo hacen, ni buscan trabajo porque son estudiantes, amas de casa, pensionados y jubilados, o personas con algún impedimento físico, por lo que su incremento puede deberse a que están estudiando más años, están envejeciendo, están aumentando las personas que requieren de cuidados, o no tienen necesidad de trabajar.
La encuesta intercensal de 2025 revela que está aumentando la población de 15 a 24 años de edad que estudia al pasar del 44.4% en 2020 al 47.3% en 2025, eso es buena señal, pero también revela que el incremento de la PNEA puede deberse a que la proporción de hogares en los que al menos una persona integrante recibía ingresos monetarios por programas de gobierno pasaron del 25% al 41.4%.
Y la proporción de integrantes que recibieron ingresos por jubilación o pensión pasó del 13% al 16.6%, ello es bueno y ha logrado disminuir el nivel de pobreza en este país, sin embargo, puede ser una de las razones del incremento de la población no económicamente activa no disponible, lo que reduce el potencial de crecimiento económico.
También es preocupante el que la población en condiciones críticas de ocupación y se ha acelerado desde el primer trimestre del 2025. Este indicador tuvo su nivel más bajo en el primer trimestre del 2014 cuando el 11.33% de los ocupados estaban en condiciones críticas, en el segundo trimestre del 2018 era del 14.93% pero al segundo trimestre de este 2026 es del 38.9% de los ocupados.
Los trabajadores en condiciones críticas de ocupación son personas que trabajan menos de 35 horas a la semana por razones de mercado, más aquellos que trabajan más de 35 horas a la semana, pero reciben un pago menor al salario mínimo, más aquellos que trabajan más de 48 hrs. a la semana y reciben cuando mucho hasta dos salarios mínimos.
Es claro que el porcentaje aumenta porque ha aumentado el salario mínimo, que en parte es base del cálculo, sin embargo, aún cuando ganan más, el ingreso no les permite comprar una canasta básica. El otro problema es que el 44.9% de los ocupados tiene un ingreso como máximo de un salario mínimo, y el 32.4% de más de uno y hasta 2 salarios mínimos. Ello significa que el 77.3% de los ocupados gana cuando mucho dos salarios mínimos.
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En otras palabras, el 44.9% gana como máximo $315.04 pesos al día, esto es $9,582.47 pesos mensuales, y el 32.5% gana cuando mucho $630.08 pesos al día o $19,164.94 pesos mensuales. El problema es que la canasta alimentaria urbana para una familia de 4 personas cuesta $10,250.32 pesos mensuales, y una canasta básica completa tiene un costo de $19,621.32 pesos al mes. Mientras que en el ámbito urbano el costo es de $7,643.12 y $14,061.32, según la Líneas de Pobreza por Ingresos publicado por INEGI en agosto de 2026.
Así, para cubrir el costo de la canasta alimentaria urbana, se requieren dos personas ocupadas por familia que ganen un salario mínimo cada uno, lo que les permitiría tener recursos para cubrir las necesidades no alimentarias. Es decir, necesitarían 2.05 salarios mínimos mensuales para alcanzar el costo monetario de una canasta completa y apenas estarían cubriendo sus necesidades más elementales.
La población ocupada en el sector informal pasó del 27.34% al segundo trimestre del 2018 al 31.10% al segundo trimestre del 2026, y se ha acelerado en los dos últimos años y la tasa de informalidad laboral prácticamente no ha cambiado y se mantiene en el 55% la población ocupada, ¡uno de cada dos!
Los trabajadores en informalidad laboral son aquellos cuya situación laboral no le garantiza plenamente la protección y los derechos asociados a un empleo formal. Finalmente está la disminución del registro de trabajadores nuevos en el Seguro Social, que es el empleo de mayor calidad.
Debido a lo anterior no podemos celebrar el que la tasa de desempleo sea del 3%.