Doctor en Sistemas Humanos y Organizacionales, experto en IA e industria del software. Fundador de AugmentU.AI y creador del Marco 3D Universal.
Durante años, muchas organizaciones asumieron que la regulación de la inteligencia artificial era un tema lejano que todavía no representaba una prioridad para las empresas. Sin embargo, esa percepción cambió más rápido de lo esperado.
La razón de este cambio abrupto es porque la inteligencia artificial avanza a una velocidad que ha obligado a gobiernos y organizaciones a replantear la manera en que se desarrolla, implementa y utiliza.
Esto ha llevado a países como Estados Unidos, Canadá y México, a generar iniciativas orientadas a incrementar la supervisión, la responsabilidad y la gobernanza de la IA.
Aunque cada país desarrolla sus propios enfoques, existe una tendencia común hacia una mayor atención a aspectos como:
Esto marca un cambio importante para las empresas que ya están integrando la IA en sus procesos, pues la gobernanza de la inteligencia artificial está dejando de ser solamente una buena práctica para convertirse en una expectativa empresarial, social y regulatoria.
Y no es para menos, pues las razones que han impulsado a establecer los ejes rectores regulatorios, son que el uso de estas tecnologías puede involucrar información sensible, generar decisiones incorrectas, producir resultados sesgados o incrementar la exposición a riesgos legales, reputacionales y operativos.
La regulación surge precisamente en este contexto: ante la necesidad de establecer mayores niveles de responsabilidad frente a una tecnología que está adquiriendo un papel cada vez más relevante en las organizaciones y en la sociedad.
Las organizaciones que comiencen a preparar desde ahora sus mecanismos de gobernanza, supervisión y gestión de riesgos estarán mejor posicionadas para responder a la evolución regulatoria, pues estos cambios no deberían entenderse únicamente como una obligación que las empresas tendrán que cumplir, ya que también puede convertirse en una oportunidad para construir confianza.
Aunque se mantiene una tendencia global en los principales ejes del marco regulatorio, los países han presentado diferentes enfoques al adoptar y desarrollar estas prácticas, por ejemplo, Estados Unidos continúan desarrollándose iniciativas orientadas a incrementar la supervisión y responsabilidad asociadas al uso de la inteligencia artificial. Canadá ha mostrado un enfoque particularmente activo en la construcción de marcos regulatorios relacionados con la protección de ciudadanos, organizaciones y mercados.
México, por su parte, continúa avanzando en sus esfuerzos regulatorios mientras el ecosistema regional busca mecanismos de alineación que permitan mantener la innovación y la competitividad.
La inteligencia artificial continuará transformando la manera en que las organizaciones operan, toman decisiones e innovan, pero mientras aumenta su adopción, también crece la necesidad de establecer mecanismos que permitan utilizarla de manera responsable.
No obstante, las organizaciones que comiencen a prepararse desde este momento podrán construir una cultura de gobernanza que les permita aprovechar la inteligencia artificial de manera responsable y sostenible.