Maestro en Derecho Constitucional y Administrativo. CEO de Coffee Law S.C., Socio de ENATIC y titular de la Comisión de Legaltech INCAM Occidente.
La promulgación de la Ley para Regular las Instituciones de Tecnología Financiera (LRITF) en 2018 transformó la estructura del mercado de servicios financieros en México al instituir un marco normativo para la innovación digital.
A partir de ese momento, las Instituciones de Fondos de Pago Electrónico (IFPE) y las Instituciones de Financiamiento Colectivo (IFC) enfrentan la exigencia de operar con mayor capacidad de respuesta frente a un entorno regulatorio en constante actualización
En ese contexto, el vibe coding emerge como una tendencia con implicaciones concretas para el desarrollo de software en el sector financiero: permite que la lógica de negocio se traduzca directamente en soluciones técnicas mediante el uso de lenguaje natural e inteligencia artificial (IA), sin requerir dominio de lenguajes de programación convencionales.
El presente artículo examina cómo esa convergencia entre IA y desarrollo ágil incide en cuatro dimensiones del sector financiero mexicano:
Históricamente, el desarrollo de sistemas financieros en México ha dependido de equipos de ingeniería con especialización técnica profunda, lo que ha generado una separación funcional entre quienes diseñan la estrategia financiera y quienes la implementan digitalmente. Esa brecha ha tenido consecuencias prácticas:
Frente a esa limitación estructural, el vibe coding ofrece una alternativa de desarrollo centrada en la intención del usuario. Según Tharp (2026), este enfoque consiste en construir aplicaciones de software mediante indicaciones en lenguaje natural procesadas por herramientas de IA, lo que desplaza el código como requisito previo y coloca el conocimiento de dominio en el centro del proceso.
En términos prácticos, esto significa que un estratega patrimonial en una entidad financiera mexicana puede generar una calculadora de proyecciones de riesgo describiendo sus parámetros en lenguaje ordinario, sin depender de un equipo de programación externo.
Cabe precisar, no obstante, que la democratización tecnológica no implica la eliminación de la supervisión técnica. La capacidad de generar código mediante IA requiere, como condición necesaria, que los usuarios puedan verificar la corrección de los resultados producidos, aspecto que se aborda con mayor detalle en la sección sobre ciberseguridad.
El cumplimiento regulatorio en el sector FinTech mexicano impone obligaciones de reporte técnicamente exigentes. El Formulario de Cuentas de Fondos de Pago Electrónico (CUFPE), por ejemplo, requiere que las IFPE documenten con precisión cada cuenta de depósito a la vista, distinguiendo entre recursos propios e institucionales.
De acuerdo con el Banco de México (2024), las guías de ayuda específicas para este reporte son un instrumento para asegurar consistencia histórica y segregación adecuada de cuentas.
El artículo 46 de la LRITF establece tres principios rectores que estructuran esta obligación:
Ante esa complejidad operativa, el vibe coding permite a los equipos de riesgos y cumplimiento generar scripts de validación en ciclos cortos, antes de implementar cambios en los sistemas centrales.
Esta capacidad de prototipado acelera la detección de inconsistencias entre los movimientos de recursos en plataformas tipo Marketplace y los campos requeridos por el CUFPE, con lo cual se reduce el riesgo de sanciones administrativas derivadas de errores de captura o de estructura de datos.
La inclusión financiera en México no depende únicamente de la disponibilidad de productos y canales digitales.
La evidencia disponible indica que factores conductuales —entre ellos la procrastinación, la aversión al riesgo y la desconfianza institucional— constituyen barreras significativas para la adopción de servicios financieros en segmentos de población no bancarizada.
En consecuencia, el diseño de interfaces debe incorporar principios de economía conductual si pretende incidir en los hábitos financieros de estos grupos. En esa línea, la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) y la Alliance for Financial Inclusion (2025) documentan la experiencia del programa CRAC Financiero, que utiliza elementos narrativos y personajes conductuales para reducir sesgos como la postergación del ahorro.
Particularmente relevante es la figura de "Dani", señalada por Roa García et al. (2025), al ser un asistente virtual diseñado para interactuar vía WhatsApp (entre otros canales digitales) con usuarios en contextos de baja escolaridad financiera, con el propósito de transformar la gestión del dinero en un hábito cotidiano mediante reglas prácticas de comportamiento.
Fuente:Programa Crac Financiero CNBV
El vibe coding facilita la incorporación de estas reglas conductuales en la lógica de los sistemas de manera más directa que los métodos de desarrollo convencionales, dado que el diseñador puede describir los patrones de comunicación deseados —tono cercano, neutralidad de género, mensajes adaptativos según perfil de usuario— y obtener una implementación inicial sin necesidad de traducir esa intención al código manualmente.
Así, el sistema transaccional adquiere una capa de acompañamiento que incrementa la probabilidad de adopción sostenida por parte del usuario.
La velocidad que ofrece el desarrollo asistido por IA introduce, al mismo tiempo, riesgos que no pueden gestionarse de manera exclusivamente automatizada.
El código generado mediante herramientas de IA puede contener vulnerabilidades que no son detectadas por los mismos modelos que lo producen, particularmente cuando estos operan sin restricciones explícitas de seguridad o sin acceso a los estándares internos de la institución.
Al respecto, el Banco de México (2024) ha señalado la necesidad de monitorear sistemáticamente la adopción de tecnologías de IA e integrar los riesgos derivados de su uso en los marcos institucionales de gestión de riesgos.
Esta postura regulatoria es coherente con el principio del human in the loop: la intervención humana no es una etapa opcional del proceso de desarrollo, sino el mecanismo de control que garantiza que la lógica generada automáticamente cumpla con las disposiciones aplicables y no comprometa la privacidad de datos sensibles.
En la práctica, las instituciones financieras que han incorporado vibe coding en sus procesos someten cada módulo de lógica generada por IA a auditorías técnicas y jurídicas antes de su despliegue en producción.
Este procedimiento no contradice la agilidad operativa; por el contrario, la vuelve sostenible al asegurar que la velocidad de desarrollo no se traduzca en deuda técnica ni en incumplimientos regulatorios.
El análisis precedente muestra que el vibe coding no es una tendencia tecnológica aislada, sino unareconfiguración del proceso de desarrollo de software que tiene consecuencias directas sobre la capacidad operativa y regulatoria de las ITF en México.
Sin embargo, la sostenibilidad de este modelo está condicionada por dos factores que las instituciones no pueden soslayar:
En definitiva, la pregunta relevante para las ITF mexicanas no es si adoptar el vibe coding, sino cómo integrarlo dentro de los marcos de gobernanza existentes de manera que el conocimiento de dominio —financiero, jurídico y conductual— sea el activo que oriente la generación automatizada de soluciones.